Abel Pintos cerró el Festival de la Amistad en La Pedrera

 Abel Pintos cerró el Festival de la Amistad en La Pedrera

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Luego de la presentación de varios grupos locales, más la del invitado especial Nahuel Pennisi, Abel Pintos subió al escenario del anfiteatro del parque La Pedrera ayer pasadas las 22:40 y provocó el delirio de miles de villamercedinos.

Una impresionante luna roja en cuarto menguante acompañó, sobre el horizonte villamercedino, a las miles de personas que salieron del anfiteatro de La Pedrera luego de más de dos horas de recital de Abel Pintos. El fenómeno nocturno coronó una noche ideal para románticos que contó con el rey sol de la canción popular argentina.

De pantalón rojo,camisa blanca y negra, anteojos redondos y John Foos, Abel repasó toda su carrera para saldar lo que consideraba una deuda con el público villamercedino. Lo hizo en la primera edición del festival de la Amistad, un encuentro organizado por Diego Sosa Manager Group que convocó a cuatro grupos provinciales y dos artistas nacionales.

Con la lejanía del público que le proporciona el anfiteatro villamercedino como aliada, Abel mostró un extenso concierto dividido en tres partes. La primera con sus canciones más lentas; un intermedio marcado por el dúo con Nahuel Pennisi (quien momentos antes había recibido una tibia respuesta por parte del público) con quien hizo varios clásicos folclóricos como la notable versión de “El corralero” y “Chacarera de las piedras”. La parte final contó con sus hits más bailables.

La nueva llegada de Abel a la provincia ratificó la madurez interpretativa que el cantante demuestra hace años, con un permitido extra: el autor parecer más provocador sobre el escenario.

Los bailes sensuales, una cuidada demostración de ambigüedad sexual, movimientos pélvicos medidos e interpretaciones mordaces (el momento más claro de eso fue la elocuente “Mariposa”, interpretada solo con guitarra) le dieron un nuevo perfil a la conducta de Pintos en sus recitales. El cantante fue todo lo explícito que puede ser un artista que convoca a su gente con el lema de la celebración familiar. Hasta se animó a un corte de manga durante la eléctrica “Pensar en nada”.

Puede resultar extraño pero por su calvicie cada vez más notoria, la camisa arremangada, los anteojos y, sobre todo, algunos movimientos en los bailes (piernas abiertas, cuerpo flexionado, giros con un pie como eje) remitieron a la figura de Carlos “El Indio” Solari, el líder de “Los redonditos de ricota”. Acaso esa haya sido una forma de mencionar las diversas influencias que impregnaron a Abel a lo largo de su carrera.

Hace ya varios años que el cantante nacido en Bahía Blanca tomó caminos más abiertos que los meramente folclóricos, en lo que parece una moda en una generación de solistas argentinos. Como Luciano Pereyra, Soledad, el propio Pennisi y como posiblemente pase con “Los Huayras”, “Canto 4” y otros grupos del momento; Pintos utilizó el folclore -un género evidentemente popular- como plataforma para proyectar su carrera a otros ritmos y otros públicos.

De hecho en el recital hubo mucha balada, algo de cumbia,  algún acercamiento al reggae hasta que una hora después de iniciado, Abel recordó sus orígenes con la zamba “Solo canto por vos” y la chacarera “La flor azul”. Para entonces, el cantante agregó a su vestuario un sombrero rojo.

Lo que no cambia en la canciones de Pintos -sea cual fuere el ritmo- es la aceptación popular y el acompañamiento de la gente con un coro multitudinario. Tampoco cambió su hablar pausado, tranquilo, como cortando hasta las palabras a la mitad. El cantante se dirigió al público para mostrar su orgullo de ser parte de la primera edición del Festival de la Amistad, para pedir que se siga haciendo y, sobre el final, para sus acostumbradas bendiciones.

redaccionradio

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