Caso Casandra: el instructor sabrá hoy si lo envían a prisión

 Caso Casandra: el instructor sabrá hoy si lo envían a prisión

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Walter Miranda está acusado de homicidio culposo, y una fiscal pidió que lo condenen a cuatro años de cárcel.

El instructor que hace seis años mató de un balazo en la cabeza a la cadete de Policía Casandra Fernández, durante un entrenamiento en el cerro Retana, se enfrentará hoy a la posibilidad concreta de ser enviado a prisión: el tribunal que lo juzga daría el veredicto en esta jornada, ya que solamente resta que declare un testigo.

El oficial principal Walter Rubén Miranda, que la semana pasada volvió a declarar ante la Cámara del Crimen 1 para relatar el hecho —lo había hecho en forma breve en la primera audiencia del juicio, para pedir perdón—, enfrenta un pedido de la Fiscalía de Instrucción que lo condena cuatro años de prisión y a nueve de inhabilitación.

Ese es el pedido que hizo la agente fiscal Sonia Fernández, quien lo acusó por homicidio culposo. El máximo de pena para ese delito es de cinco años de cárcel.

Si el tribunal le impone una condena de hasta tres años de prisión, el acusado puede ser beneficiado con la ejecución condicional de la pena y permanecer en libertad. Pero si le aplican una pena mayor, no hay chances de que la pena quede en suspenso, de modo que Miranda iría a la cárcel.

El testigo previsto para hoy es un psiquiatra que atendió a Miranda. El jueves pasado declaró la psicóloga Miriam Bottino, del Poder Judicial.

Miranda baleó a Casandra, cadete de tercer año del Instituto Superior de Seguridad Pública, la noche del miércoles 14 de noviembre de 2012, cuando hacían la práctica de “custodia VIP”, el último ejercicio del entrenamiento.

El miércoles pasado, el instructor evocó el hecho ante los jueces, la fiscal de Cámara Carolina Monte Riso, la abogada de Fiscalía de Estado, el abogado de la víctima y su defensor.

Contó que hizo formar a los estudiantes hasta adoptar la figura de un diamante. En el centro, se ubicó la cadete Fernández, en el papel de personalidad importante a proteger.

Miranda adoptó el rol de supuesto agresor. “Me subí a una piedra, porque la visibilidad ya no era muy buena. Eran las 20:25, más o menos”, calculó. “La piedra estaba desnivelada. En la parte más alta apoyé mi pierna derecha y, en la más baja, la izquierda. Quedé parado, pero inclinado. Cuando pasó una patrulla delante mío, saqué mi arma para ejemplificar una agresión. Apunté hacia la protegida y vi que uno de los cadetes que venía en esa escuadra se arrodilló, sacó su arma plástica y simuló dispararme. El resto de los cadetes no reaccionó ante la agresión, entonces les dije: ‘¿Qué le pasó a la custodia? ¿Se durmió?’. Con mi mano izquierda hice un golpe rápido a la corredera del arma, para hacer ruido y ‘despertar’ al resto de los cadetes. Ahí sentí la implosión. Salté hacia la cadete, solté el arma y la vi llena de sangre”, contó Miranda.

A Casandra recién pudieron bajarla del cerro la mañana del día siguiente. Un helicóptero del Ejército la trasladó a San Luis y la internaron en el hospital. Murió trece días después, el 27 de noviembre.

“Lamento desde lo más profundo de mi corazón lo que cometí. La cruz que cargo es pesada. Le pido perdón a Dios y a la familia de Fernández, aunque sé que nunca me van a poder perdonar, y a mi familia que ha sufrido al lado mío”, dijo el instructor el miércoles, al cerrar su declaración indagatoria.

“Para mí, es un hipócrita, no lo voy a perdonar jamás”, aseveró Sandra Pascual, la mamá de Casandra, tras escuchar el relato del acusado. “Él piensa en su familia y no en la mía, a la que destruyó. Todo el tiempo he escuchado las mentiras de ese hombre para salvarse. Escuché los relatos de todos los testigos. Cuando le disparó, cayó de rodillas y lo primero que dijo fue ‘la maté, la maté, voy preso'”, refirió.

redaccionradio

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