Conocer los derechos al momento de parir evita la violencia obstétrica

 Conocer los derechos al momento de parir evita la violencia obstétrica

Las denuncias más frecuentes en los partos son por trato deshumanizado, falta de información y patologización.

“Si te gustó abrir las piernas, ahora aguántate”. “Mamita callesé, deje de gritar, porque me asusta a las otras madres”. “Si le pasa algo a tu bebé va a ser culpa tuya”. Estas son algunas de las frases que muchas mujeres denuncian haber escuchado mientras estaban en trabajo de parto. Según datos obtenidos, entre septiembre de 2015 y agosto de 2016, por la agrupación feminista Las Casildas, dedicada a generar dispositivos para difundir y visibilizar temas como la violencia obstétrica, derechos sexuales y reproductivos y cuestiones de género, en 4.939 nacimientos, el 54% de las mujeres dijeron no sentirse contenidas ni pudieron expresar sus miedos al momento de parir. Pero este es uno de tantos maltratos, quizá el que más porcentaje de denuncias tiene. También hay violencia obstétrica cuando hacen cesáreas innecesarias o aplican oxitocina solo para inducir un parto, sin el consentimiento de la madre ni necesidad real de hacerlo. También cuando realizan las episiotomías “de rutina” o impiden el movimiento y la posibilidad de ser protagonistas de su propio parto. En definitiva cuando hacen que el mejor día de sus vidas sea una pesadilla.

En 2017, la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (Consavig), del Ministerio de Justicia de la Nación, reportó que de las 89 denuncias realizadas por mujeres de todo el país por violación a la Ley 25.929 “De Parto Digno”, el 82% fue por trato deshumanizado. Esto arroja que muy pocas mujeres y personas gestantes realizan denuncias cuando sufren algún tipo de violencia, tanto por parte de la salud pública como privada. Y además que existe un bajo cumplimiento de la ley en el país, lo que resulta en una extrema patologización del parto y violencia obstétrica.

“Primero el maltrato o el destrato a las pacientes, tanto en el ámbito público como en el privado. Hay embarazadas que tienen obra social y van a parir a clínicas privadas y por cualquier ‘cosita’, sea indicación o no, las mandan a cesárea”, comentó la especialista. Y los datos lo avalan. El dramático crecimiento del índice de cesáreas a nivel mundial ha sido descripto por la OMS —Organización Mundial de la Salud— como “una epidemia y un grave problema en materia de salud pública”. Aseguran que la práctica justificable para esta cirugía mayor es en 1.5 de cada 10 alumbramientos. Sin embargo, los datos obtenidos por Las Casildas dieron que 4.7 de cada 10 nacimientos fueron por cesárea.

Otras de las formas de violencia que describió Masjoan es el tacto innecesario que por lo general lo hacen los estudiantes para aprender y las episiotomías que son realizadas por los médicos para que luego los practicantes cosan la incisión. “A veces son innecesarias y se realizan igual para que el estudiante practique la sutura, yo aprendí de esa manera. Si bien practiqué en carne y pollo, no es lo mismo suturar los planos de la vagina y aprender a hacerlo bien, porque si queda un hueco se puede infectar”, explicó.

Al respeto, la OMS califica a la episiotomía como una práctica “no recomendada en mujeres que presentan un parto vaginal espontáneo”. En su informe, Las Casildas manifiestan: “En Argentina se usa de manera cotidiana y por razones tan absurdas y nada científicas como ser primeriza, evitar posibles desgarros, tener un bebé grande o prevenir posibles prolapsos. A 6 de cada 10 mujeres se les practicó una episiotomía y de esas 8.5 de cada 10 eran primerizas. Las secuelas físicas, emocionales y psicológicas de esta práctica pueden ser devastadoras para la mujer, no solo se trata de la incomodidad o dolor, sino en su posterior vida cotidiana, sexual y reproductiva”.

“Hace poquito una paciente volvió al control de los 7 días con toda la episiotomía abierta, eso no se vuelve a suturar. Esa paciente va a tener toda una vida reproductiva sexual activa complicada, porque duele”, contó Masjoan.

La falta de información también es un problema con el que el sistema de salud se encuentra muchas veces. Masjoan explicó que, además de la saturación que hay en los hospitales, se suma que los profesionales a veces hacen guardias de muchas horas y están sin dormir. Por otra parte, hay embarazadas que no van a los cursos de preparto donde se realiza toda una preparación para que, cuando llegue el momento de dar a luz, sepan con qué se van a encontrar.

“Explicarles todo, enseñarles cómo pujar, es por una desinformación y culpa del profesional que la atendió los nueve meses. Porque si la paciente va preparada, es mucho más fácil. Y también están los casos de las mujeres que directamente se entregan al médico porque están vulnerables, muchas van a parir solas, entonces no importa qué se tenga que hacer mientras se haga”, expresó.

En cuanto a las posiciones para parir, la paciente puede elegir la que prefiera. Ayudar al bebé a que salga también es una cuestión de gravedad, por eso no se recomienda que la mujer esté acostada. “Nuestras tatarabuelas parían en cuclillas, pero por comodidad del profesional lo empezaron a hacer en litotomía (acostada) y con la piernas en alto, como si fuera una revisación ginecológica. Es mucho más doloroso y cuesta más que baje el niño”, describió Masjoan.

“Las personas tienen derecho a decidir cómo parir. Si les ofrecen colocarse oxitocina y se niegan, no se la colocan. La paciente tiene poder de decisión sobre su cuerpo y su bebé. Como profesional se recomienda lo mejor para que el parto termine bien, pero sí puede decidir con quién quiere parir”, cerró. 

Fuente: El Diario de la República

redaccionradio

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