Cuando Maradona vino a despedir al “Búfalo” Funes

 Cuando Maradona vino a despedir al “Búfalo” Funes

Vino al velorio de Juan Funes. Después, en Vélez, jugó un partido a beneficio del ídolo puntano.

El día que Diego Maradona pisó suelo puntano fue tan triste como el de este miércoles. Fue el domingo 12 de enero de 1992, cuando se realizó el sepelio de otro ídolo del fútbol: Juan Gilberto Funes. Ese mediodía un colectivo estacionó en la plaza Independencia y se bajó junto a otros futbolistas como Ricardo Gareca, Oscar Ruggeri y Fernando Navarro Montoya (excompañeros del “Búfalo” en Vélez Sarsfield) y caminando unos metros llegó hasta el edificio de la ex Casa de Gobierno (actualmente Palacio de Justicia). Una vez adentro tuvo un altercado con el fotógrafo de El Diario (Javier Carrillo), quien lo retrató justo antes de entrar al Salón Blanco. Ese episodio sirvió para que los periodistas se abalanzaran sobre él y sus compañeros, con lo cual tuvo que dar unas breves declaraciones.

Después subió hasta el primer piso donde se hacía el velatorio y junto a la que fue su esposa, Claudia Villafañe, se quedó en unas oficinas que pertenecían al Ministerio de Hacienda. Estuvo con el gesto adusto todo el tiempo y en una oportunidad se acercó hasta el féretro; momento que el reportero gráfico de El Diario logró inmortalizar.

Antes, Maradona tuvo otro gesto, según contó Juan Pablo Funes Bianchi (hijo del “Búfalo”): “el día que falleció mi padre junto a Ruggeri pagaron la deuda en la Fundación Favaloro, para poder retirar el cuerpo”.

Por esos días Maradona cumplía con la sanción que le aplicó la Federación Italiana de Fútbol hasta el 30 junio de 1992 por haberle dado positivo un control antidoping luego de un partido Nápoli-Bari, en marzo de 1991. Estaba disgustado porque muchos de sus compañeros no habían venido a darle su último adiós y triste por la muerte de su amigo puntano y así se lo expresó a la prensa: “Yo no hubiese querido conocer San Luis así, de ninguna manera. Lo quiero mucho a Juan y lo voy a querer toda mi vida. Por todo lo que era y para mí, sigue viviendo”.

“El Diez” se mostró además muy comprometido con la obra de construir una escuela de fútbol que recién había comenzado Funes: “Es un deseo nuestro terminar la escuela y lo vamos a hacer. También tenemos programado un partido entre los cuatro que hoy vinimos”.

Y con eso también cumplió. Porque tiempo después en la cancha de Vélez se organizó ese partido que la FIFA amenazó con suspender porque justamente tenía como protagonista al jugador que la Federación Italiana había suspendido por doping. Entonces el propio Diego habló con Julio Grondona, quien por esos años era el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y entre ambos decidieron que el partido se disputara con doce jugadores por lado (uno de ellos fue Pablo Funes, hermano de Juan) y que los laterales no se hicieran con las manos sino con el pie. De esa manera no se trataría de un partido reglamentario de fútbol reconocido por la FIFA y eso evitaría la sanción.

Esa jornada tan triste que Diego pasó en San Luis para despedir a su compañero de la Selección Argentina aprovechó para dejarles un mensaje a los puntanitos que de alguna manera hoy se transformó en su legado: “Lo único que podía decirles a los chicos es que el fútbol es uno solo. Que entrenen mucho, que quieran a la pelota y que no les den mucha importancia a las tácticas, porque los técnicos se ocupan mucho de ellas para ganar partidos. Yo quiero que los pibes jueguen al fútbol como en el barrio, como lo sienten ellos. Porque más adelante, cuando sean grandes, les van a enseñar un montón de tácticas complejas que tiene el fútbol. Lo mejor que les podemos decir a los chicos es que jueguen al fútbol. Yo nunca aprendí a perder, aunque también hay que saber perder”. 

Fuente: El Diario de la República

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