Dijo que no sabía las intenciones de quienes fueron baleados

 Dijo que no sabía las intenciones de quienes fueron baleados

Declaró el detenido por un asalto en un campo ubicado al sur de Villa Mercedes.

A tres días de que el juez Alfredo Cuello defina si a Christian Javier Zalazar le cabe el procesamiento por intentar asaltar a Jorge Biasoli, el dueño de un campo, el único detenido por ese hecho dio su versión de lo que pasó ese día, en el que dos presuntos ladrones murieron baleados. Aseguró que no conocía a ninguno de los hombres que fallecieron, que solo tuvo trato con uno de ellos, Nelson Omar Lucero, y que ese contacto con él se limitó a unas pocas charlas para acordar un par de viajes que él y el otro sospechoso (NdP: Gonzalo Ezequiel Britos Vracamonte) necesitaban hacer a un campo. Zalazar dijo que prestaba un servicio de transporte privado, tipo taxi, que ofrecía de manera particular.

El imputado, de 48 años, manifestó que entró en contacto con Lucero hace un mes y medio a través de un conocido en común. Esa persona le comentó que “Nelson siempre hacía viajes para la zona del campo” e hizo de puente para que ambos se conocieran. “Como yo necesitaba hacer una plata, porque soy comerciante y la actividad se venía abajo, me estoy ofreciendo para hacer viajes. Así, de boca en boca”, explicó.

Relató que con Lucero hablaron dos o tres veces porque tenía que ir al campo “para cobrar una plata”, según le dijo. “Quedamos en que me iba a decir cuándo ir”, aseguró.

El jueves 9 Lucero se comunicó con él por mensaje y le avisó que ese día a las 19 lo pasara a buscar por la garita que está frente a la escuela Provincia de Chubut, precisó. Narró que cuando llegó en su auto, un Renault Megane, quien lo contrató lo esperaba con un joven, de quien nunca supo el nombre porque entre ellos se llamaban “gato”.

El imputado declaró que llegaron hasta el campo con las indicaciones que le dio el muchacho. Arribaron cerca de las 20:15. “De ahí seguimos un poco más, pero nos volvimos porque estaba complicado… Había lagunas y otros caminos cortados”, aclaró.

A la vuelta, pasaron por un peaje. Ahí se bajó Lucero porque, según le dijo, tenía que ir a una finca cercana. El otro joven, en cambio, quedó en el lugar donde lo había recogido, frente a la escuela. A la vuelta ni siquiera habló con ese muchacho, afirmó.

Por ese viaje Zalazar contó que cobró 5 mil pesos. Al día siguiente, su contacto le avisó que volverían a la estancia y que lo pasara a buscar por el mismo lugar, a las 18:30. Así fue. “Hicimos el mismo recorrido. Ellos hablaban y el más joven le decía a Nelson que el hombre lo iba a estar esperando y que iban a cobrar bien”, aseveró. “Llegamos a la misma tranquera, y el más joven se bajó a abrirla, regresó y dijo que Jorge los estaba esperando”, detalló.

Continuó con su auto por ese camino de huella, hasta llegar a otra tranquera, que estaba abierta. Fue ahí cuando vio de frente las luces de una camioneta que se aproximaba. “Cuando quedamos ventanilla a ventanilla los conductores, Nelson, que estaba atrás del asiento del acompañante se dirigió a él como Jorge”, declaró.

Le preguntó por la laguna y el conductor de la camioneta, serio, le contestó que el campo y la laguna que está allí estaban cerrados y que no dejaban pasar a nadie. Mientras el tal Jorge le explicaba todo aquello, Lucero se bajó y se fue hacia delante del auto. El de la camioneta también se bajó de su vehículo. Ahí “de golpe, Nelson sacó algo negro, no sé con qué mano, y dio un disparo que no sé adónde dio”, relató.

El tal Jorge (por Biasoli) sacó otra arma y le tiró. En ese instante empezaron los disparos. Aclaró que fue Lucero quien abrió fuego y el de la camioneta solo se defendió.

A los segundos se bajó del auto el muchacho al que no le conocía el nombre, con algo en la mano y se fue hacia el frente del Megane. “¿Eh, qué están haciendo?”, le preguntó al de la camioneta y “allí este hombre (Biasoli) le efectúa un disparo”. El joven se desplomó en un segundo, quiso levantarse, pero no pudo.

Zalazar dijo que intentó retroceder con su auto y el de la camioneta disparó hacia el Megane, que ya no pudo volver a arrancar. “Yo me bajé, levanté las manos, me dirigí hacia él y le dije que no disparara, que yo solo era el chofer, que no entendía qué pasaba y que no me matara”, contó. Biasoli, entonces, le ordenó que se fuera.

Fuente: El Diario de la República

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