Extraditaron a un acusado de violar a su hijastra adolescente

 Extraditaron a un acusado de violar a su hijastra adolescente

Un grupo de personas encabezado por la madre de la víctima se manifestó en la entrada al Aeropuerto.

Cerca de las 20 de anoche, Gastón Solari, el hombre que escapó a Brasil cuando supo que había sido procesado por violar a su hijastra adolescente, puso sus pies en San Luis. Y a las 20:37,   los policías lo subieron a la camioneta que lo sacó del Aeropuerto para llevarlo a la dependencia donde pasaría la noche, a la espera de ser trasladado hoy al Juzgado Penal 1. Mientras arribaba, un grupo de personas encabezado por su expareja —la madre de la víctima y denunciante— se concentró en el ingreso a la terminal aérea, para manifestarse.

La mayoría de los participantes eran adolescentes, amigos y compañeros de escuela de la víctima, contó su mamá. La chica no estuvo allí. “Se quedó con su papá. No quiero exponerla”, explicó la mujer, quien esperaba nerviosa la salida del vehículo en el que llevaban a Solari. El jefe de la Unidad Regional I, comisario general Hernán Soloa, estuvo al frente del operativo, que incluyó motoristas, personal de civil y un utilitario del grupo especial COAR.

Santiago Calderón Salomón, el abogado que representa a la chica, también estuvo en la manifestación, y confirmó que hoy el procesado será llevado a tribunales y que luego será alojado en el Servicio Penitenciario Provincial. 

Esta semana, la denunciante le explicó a El Diario que, a su entender, la Justicia puede o debiera actuar con celeridad y sin exponer a los menores. “Hay que crear un Ministerio de Niños, que los chicos tengan contención”, sugirió. Y precisó que la movilización de ayer justamente tenía por objetivo la concientización al respecto.

Solari fue denunciado hace dos años. Mientras la Justicia lo investigó, estuvo libre. Poco más de un año después de la denuncia, en diciembre de 2018, el juez Marcos Flores Leyes lo llamó a declaración indagatoria por el delito de “Abuso sexual con acceso carnal”, con dos agravantes, que la víctima es menor (actualmente tiene 17 años) y el hecho de que convivían.

El 17 de abril de este año, el magistrado lo procesó con prisión preventiva por ese delito, pero cuando lo buscaron para notificarlo de la resolución y conducirlo a la Penitenciaría, Solari ya se había hecho humo de su domicilio, en La Punta, como también de otros que habitualmente frecuentaba. Inclusive renunció a su trabajo (en una tarjeta de crédito del centro de San Luis) y cerró sus cuentas de Facebook e Instagram.

Empezó así el largo camino para poder localizarlo, en el que intervinieron la Justicia, la Policía local e Interpol y la querella. En septiembre, Calderón Salomón, le informó a este medio que Solari había sido detenido en Brasil. El martes pasado precisaron que fue en la ciudad de Tibagi, a 200 kilómetros de Curitiba.

Solari y su entorno no les hicieron el trabajo fácil a quienes lo buscaban. Se fue a Mendoza y allí, al parecer, consiguió un documento falso, que necesitaba para poder salir del país con menos riesgos. Pero además, tanto él como los conocidos que lo ayudaban a zafar de la Justicia se cuidaban para hablar, y lo hacían en código, como sabiendo que quizás los investigadores podían hacer escuchas telefónicas, contó Calderón Salomón esta semana. Refirió que hicieron estrategias para desviar y despistar haciendo creer que estaba en un lugar, y después apareció en otro.

La madre de la víctima destacó esta semana “la labor increíble” que desarrolló una comisión de policías encabezada por el inspector Juan Carlos Romero. Estas averiguaciones incluyeron allanamientos (inclusive en Mendoza), escuchas telefónicas y comunicación con distintos contactos, para obtener y corroborar información que surgía, resumió la denunciante.

Agradeció también la predisposición que tuvieron el jefe de Policía, comisario general Fabricio Portela (actualmente con licencia médica), y el subjefe, comisario general Darío Neira (quien está hoy al frente de la institución), para proporcionarles custodia, habida cuenta de que Solari infringió la restricción de acercamiento hacia la jovencita y el botón antipático no fue de utilidad, según explicó. Además, hubo amenazas y roturas en bienes de ella, delitos que han sido denunciados, dijo.

“Con el juez fui a hablar cinco veces. Le dije ‘se va a escapar, se va a escapar’, no le dio importancia al caso, lo subestimó. Espero que ahora hable”, dijo.

Fuente: El Diario de la República

redaccionradio

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