Figura y campeón del Boca de Bianchi, hoy hace changas para sobrevivir

 Figura y campeón del Boca de Bianchi, hoy hace changas para sobrevivir

En 1998, con apenas 18 años, irrumpió en la primera del Xeneize y pintaba para ser el sucesor de Guillermo Barros Schelotto. Fue clave en la obtención del Apertura ’98, el primer título de Bianchi en Boca Juniors, pero su chispa se apagó rápidamente y hoy apenas le alcanza para cargar la SUBE.

Hace poco más de 21 años, el 1 de noviembre de 1998, Boca Juniors vencía en la Bombonera a Estudiantes por 3 a 0 con goles de Martín Palermo, Diego Cagna y Fernando Navas. Esa tarde, en la que el sol no daba tregua en La Boca, Carlos Bianchi hizo debutar en Primera a Adrián Guillermo, un pibe de 18 años que ingresaba por Guillermo Barros Schelotto a falta de tres minutos para el final.

Una semana después, el pibe volvería a jugar ante San Lorenzo, esta vez ingresando por Mauricio Serna, en el triunfo por 3 a 1 en el Nuevo Gasómetro. El Escobillón, apodado así por tener un corte de pelo similar al del futbolista estadounidense Cobi Jones, empezaba a ser una variante clave para el equipo que terminaría coronándose campeón invicto.

La idea de Bianchi era llevarlo de a poco, pero el joven wing derecho pedía pista y tendría su tarde de gloria bajo un diluvio en la Bombonera. El 15 de noviembre el Xeneize recibía a Talleres de Córdoba con Gimnasia y Esgrima pisándole los talones en la tabla de posiciones. Barros Schelotto abrió la cuenta y Zelaya lo empató a falta de siete minutos para el final. Cuando parecía que a Boca se le complicaba la recta final, en tiempo cumplido apareció Adrián Guillermo para desbordar por la derecha y asistir de manera precisa a Martín Palermo, quien no falló.

Boca se metía gran parte del título en el bolsillo y todos los flashes apuntarían al joven futbolista, que empezaba a perfilarse como el sucesor del “7 Bravo”, Guillermo Barros Schelotto.

Al año siguiente le llegó la convocatoria de José Pekerman para el Sub-20 y estaba destinado a la gloria, pero todo se derrumbó en cuestión de meses. Hoy, su realidad está lejos de lo que pudo haber sido. Infobae lo encontró y, a los 39 años, la pelea todos los días como cualquier ciudadano para sobrevivir: fue cartero, tuvo que vender su auto y hace changas para llevar el pan a la mesa.

ADRIÁN GUILLERMO EN LA ACTUALIDAD. (PUBLICADA EN INFOBAE)

Según el propio Guillermo, su destino se forjó en base a “malas decisiones”. “No voy a echarle la culpa a nadie. Hacía cumpleaños para cien personas y ahora somos cinco. Me separé y tuve que vender hace 3 años el auto. También me dí el gusto de invitar a muchos amigos de veraneo a Mar del Plata. Hay veces que tomamos el tren con mis hijos (Camila y Dalmiro Román) y ellos me miran como diciendo: ‘¿En serio jugaste en Boca?’ Les pongo los videos y ahí me creen”, relató.

Hace dos años trabajó como cartero y agradece que la gente no lo hubiese reconocido cuando hacía el reparto de la correspondencia. “Soy muy tímido, no hubiera sabido qué contestar. Igual fue sólo un tiempo para darle una mano a mi tío. Pero siento que lo mío es el fútbol. Sé que no soy un pibe, pero aún no descarto volver a jugar”.

Con respecto a su salida de Boca, asegura que fue “el peor error de mi vida”. Adrián Guillermo explica que “estuve mal manejado por Settimio Aloisio, que en ese momento representaba a Caniggia y a Batistuta, entre otros. Me sacó del club por la Patria Potestad y todos sabemos que eso no está bien visto en el mundo del fútbol. Entonces fue simple, me fui a España (al Badajoz), Boca nunca mandó el transfer para poder jugar y en seis meses en Europa me comí toda la plata”. A partir de allí empezó a deambular por clubes de poca monta, y ya nada fue lo mismo.

“En la Selección me arruiné la carrera”

Luego de aquel segundo semestre de 1998 soñado, José Pekerman lo convocó al Seleccionado Sub 20 que se preparaba para jugar el Sudamericano en Mar del Plata, clasificatorio para el Mundial Nigeria ’99.

Guillermo tuvo un debut prometedor, con un doblete frente a Venezuela, pero su paso por la Albiceleste fue aún más fugaz que el de Boca. Jugó el Sudamericano pero no fue a la Copa del Mundo.

“Ahí me arruiné la carrera”, sentencia, y agrega que “hacía cualquier cosa por jugar. Me infiltraba muy seguido y eso se paga. Cuando volví a Boca no me podía mover. Al día de hoy tengo dolores terribles”.

Ante la consulta sobre qué cambiaría si pudiese volver el tiempo atrás, responde que “yo podría cambiar muchas cosas, pero la realidad es que lo que aconsejo es tener cuidado de quién te maneja. Hacen cosas a tus espaldas que después te pasan factura. Muchas personas hablan sin saber. Si te dicen a los 18 años que con una infiltración vas a poder jugar con Brasil, ¿que harían?”

Tras su experiencia en el Badajoz, el Escobillón pasó por Estudiantes de La Plata, Jorge Wilsterman de Bolivia, San Telmo, El Porvenir, Huracanes de Colima en México, Deportivo Morón, Argentino de Merlo, Sportivo Luqueño de Paraguay, J. J. Urquiza, Defensores de Belgrano, la Academia de Entre Ríos, Compañía General de Salto y Club Atlético Smith de Carlos Casares.

¿De qué vive hoy Adrián Guillermo? “Vivo con lo justo en mi casa de Moreno. Apenas llego a fin de mes. Voy a las peñas con otros ex jugadores y ahí hago unos pesos. La verdad es que nadie sabe por lo que paso. No me gusta molestar, soy tímido. Si vos no me preguntaras nunca va a salir de mí contarte. Agradezco mucho al Turco Sleiman que me deja jugar en el Senior del club con Morel Rodríguez, Lalo Maradona y otros jugadores. Eso me mantiene vivo”.

El Escobillón mira el video del centro a Palermo, aquella tarde lluviosa en la que tocó el cielo con las manos en la Bombonera. Y sus ojos se llenan de lágrimas.

Fuente: Mdzol

redaccionradio

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