La familia de Brenda Arias espera el juicio con ansiedad

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Sergio, tío materno de la víctima, dijo que tienen la esperanza de que el único acusado, Juan José Murúa, sea condenado.

Con ansiedad. Con angustia. Con la imperiosa necesidad de que se haga justicia. Así vive la familia de Brenda Jimena Arias las horas previas al inicio del juicio por el asesinato de la joven de 19 años, cometido hace nueve años en Villa del Carmen. No ha habido en la historia reciente de ese pueblo y de otros del Valle del Conlara un crimen perpetrado con tan nítido afán de impunidad: el acusado le prendió fuego al cuerpo de la muchacha, dejando a los investigadores carentes de rastros y a la familia, prácticamente sin restos para despedir. Y fue esa crueldad y la demora de la Justicia lo que probablemente carcomió la salud de Elva “Negrita” Garayalde, la madre de Brenda. Murió hace un año, antes de saber si el único sospechoso, el hombre que empieza a ser juzgado este miércoles, Juan José Murúa, será considerado culpable por la Cámara del Crimen de Concarán. “No queremos que la lucha de ‘Negrita’ quede en nada”, aseveró Sergio, hermano de Elva.

El papá de Brenda, Miguel Ángel Arias, y su hermano, Emanuel, viven en San Luis Capital, adonde se mudaron años después del crimen, cometido el 11 de julio de 2009, quizás en un intento por aplacar el dolor de continuar viviendo en el mismo pueblo donde la chica fue asesinada.

Pero la joven también tiene familiares maternos en Punilla, Córdoba, entre ellos, Sergio. Ellos estuvieron la semana pasada en Concarán, se entrevistaron con el fiscal de Cámara, Mario Zudaire, y prometen estar en la sala de audiencias para la apertura del debate. “Son muchos años de espera. No hace mucho que venimos del cementerio. Estuvimos limpiando porque vamos a hacer una misa el jueves o el viernes, por el primer aniversario de la muerte de ‘Negrita’, que fue el 29 de octubre”, contó Sergio.

“Vamos a estar en el inicio del juicio, obviamente, como todos los que estuvieron al lado de mi hermana a lo largo de todos estos años. No podemos aflojar en este momento. Lo que más quería ella era que se hiciera justicia”, le expresó este martes a El Diario.

Aunque intentaba ser cautelosa cuando le preguntaban al respecto, “Negrita” tenía sus propias suposiciones sobre quién pudo haber acabado con la vida de su hija. Daba a entender que César Albelo, el joven con quien Brenda había cortado el noviazgo poco antes de desaparecer, podía tener algo que ver. Pero los investigadores nunca tuvieron indicios sólidos de que el muchacho estuviera vinculado al crimen.

Hace un par de años, y gracias al impulso de la causa dado por Laura Capobianco y Alberto Mariani, los últimos abogados de los Arias-Garayalde, tomó fuerza la línea investigativa que apuntaba a Murúa, pareja de una amiga íntima de Brenda. Hace pocos días, Capobianco y Mariani renunciaron al caso.

“En su momento hablamos con los abogados, nos explicaron la situación, nos hicieron leer, ver los indicios que había. Entendemos que las pruebas que hay son firmes, y además no hay que olvidar los antecedentes que tiene”, dijo el tío de la víctima.

Se refiere a que Murúa está preso en Villa Dolores por el intento de abuso a una menor en la localidad de Los Hornillos. Pero, además, las autoridades judiciales de la vecina provincia investigan su posible vinculación con la desaparición de otra joven de Traslasierra, Marisol Reartes, y su hija Luz Morena Oliva, de 3 años, de quienes nada se sabe desde febrero de 2014. Sergio intentaba hacerle ver a “Negrita” la conexión de este hombre con esos casos, en los que las víctimas también son mujeres.

El fiscal, con los parientes

Ahora, quien representa los intereses de la familia de la joven asesinada es el fiscal Zudaire. “La charla que tuvimos con él el lunes 22 fue muy amena. Nos dio tranquilidad. Nos dijo que va a hacer todo lo que esté a su alcance. Tenemos la esperanza de que Murúa sea condenado”, dijo.

“Lo que pasó en Villa del Carmen fue aberrante. No dejar pistas. Supuestamente nadie vio nada. Lo único que hay es este hombre, con este perfil enfermo”, refirió. “Algo que me llamó la atención desde el inicio es que, a pesar de que toda la familia es muy conocida y querida, el pueblo no se solidarizó inmediatamente. O no lo hizo del todo. A lo mejor había vecinos que iban a la casa y hablaban con mi hermana. ‘Negrita’ tuvo mucho apoyo, inclusive de gente de San Luis Capital y de otros lugares. Pero la gente de la localidad no iba a las manifestaciones, por ejemplo. Quizás no se involucraban por miedo. La verdad es que no le hallo mucha explicación”, continuó.

Por otro lado, dijo que tienen la impresión de que Murúa pudo tener “alguna complicidad indirecta, desde el silencio”, agregó. Se refería a Carolina Pereyra, quien entonces era pareja de Murúa, la amiga de Brenda. “Cómo no vas a sospechar. Es la persona que vive con vos –razonó–. Con esta pareja no tuvimos contacto. Y en charlas que tuvimos con ‘Negrita’, ella me contaba que un tiempo después, ellos se fueron del pueblo. La amiga de Brenda nunca más volvió a comunicarse con ella. Nunca más un mensaje, nunca más nada. Eso llama la atención. Y por esa fecha, él no estaba sospechado de nada”. La familia espera que el tribunal cite a la mujer a declarar en el juicio, y que logren ubicarla.

redaccionradio

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