Para la Justicia se develó el enigma por “Chicha”

 Para la Justicia se develó el enigma por “Chicha”

Confirman que son de ella los restos óseos hallados en Pilar. La jubilada había desaparecido en diciembre de un geriátrico. Imputaron a la dueña del albergue por el presunto delito de homicidio culposo.

A nueve meses de su desaparición, se confirmó que son de Julia “Chicha” Escobar los restos óseos encontrados en la costanera del río de Pilar. La mujer, de la que no se sabía nada desde el 6 de diciembre pasado, se había fugado de un geriátrico de esa ciudad.

El informe de ADN realizado por el Equipo de Antropología Forense (EAAF) confirmó que la mandíbula del cráneo encontrado coincide en un 99 por ciento con la muestra de sangre de una de las hijas de Escobar.

Pese a esto, Sandra Benítez, abogada de la familia, indicó que el informe no es contundente y pidió que se realicen estudios más profundos. “El informe se contradice con las muestras odontológicas y con otros estudios”, señaló la abogada al medio local Periodismo Regional.

Tras esto, la fiscalía de Río Segundo, a cargo de Patricia Baulies, imputó a Marisa Martínez, dueña del geriátrico, del delito de homicidio culposo. Desde esa fiscalía se indicó que no descartan nuevas imputaciones. Hasta aquí el caso había sido caratulado como desaparición de persona.

Carina Peralta, hija de Escobar, apuntó siempre contra la titular del geriátrico. “Ella es la principal responsable por no cuidarla”, declaró en varias ocasiones.

Aquel 6 de diciembre “Chicha” salió caminando del geriátrico, al que había ingresado hacía pocos días. Según se desprende de la investigación, la puerta principal del lugar estaba abierta, lo que habría facilitado su egreso.

Los restos óseos y ropa de la mujer fueron hallados el pasado 2 de mayo por un vecino, que indicó que los encontró de casualidad, mientras bajaba al río. Estaban en una pequeña laguna cercana a un peladero de pollos ubicado sobre calle Amadeo Sabattini. Por esa zona pasaron en más de una ocasión los perros de rastreo, sin advertirlos.

Los investigadores creen que el fuerte olor que emana de la laguna, a la que van a parar restos de los animales del peladero, pudo haber ocultado el rastro que seguían los perros del grupo Las Águilas.

El sitio está a unos tres kilómetros del geriátrico en el que estuvo internada la mujer. Se presume que llegó hasta allí caminando, probablemente durante la misma jornada en la que se fue del lugar.

La búsqueda de Escobar, que desde el inició de la pesquisa se centró en el río Xanaes y su ribera (se recorrió todo su cauce, desde Pilar hasta la laguna Mar Chiquita, unos 200 kilómetros), había cesado hacía unos meses.

A “Chicha” la buscaron buzos, perros, bomberos de distintas ciudades, civiles, personas a caballo y gente especializada. En helicóptero y con drones se rastrearon distintos caminos, campos, baldíos y taperas. Hasta se siguió la pista de un “vidente” que había señalado que la mujer podría haber sido abandonada en un campo.

Durante la investigación se descartó que Escobar tuviera un patrimonio abultado. En realidad, se constató todo lo contrario. Fue enfermera y cobraba una modesta jubilación, además de una baja pensión por invalidez de un hijo varón.

redaccionradio

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