San Buenaventura: los papás piden que sumen más pruebas

 San Buenaventura: los papás piden que sumen más pruebas

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El viernes pasado se cumplió un año de la primera denuncia. Los padres se ilusionan con que puedan convocar a nuevas Cámaras Gesell y en tener novedades antes de fin de año.

Irse a dormir aquel miércoles 6 de diciembre de 2017 no fue fácil. De hecho, ni la mamá ni el papá lograron conciliar el sueño. Al otro día, ambos se levantaron y acudieron al Juzgado de Instrucción Penal Nº 1 y, ante el juez Alfredo Cuello, denunciaron que su hija, de 6 años, que cursaba el primer grado “B” del Instituto San Buenaventura, había sido abusada por el profesor de música, Juan Manuel Chaves. A un año de aquel episodio que quisieran borrar de sus mentes, dos padres de dos de las niñas del curso dialogaron con El Diario y se ilusionaron con que puedan ordenar más Cámaras Gesell para que declaren los pequeños y tener novedades antes de fin de año.

 Para preservar la identidad de los menores, este matutino no dará a conocer los nombres de la  mamá ni del papá.

“Esta fecha resuena en la cabeza y te hace hacer una retrospección de un año intenso. Es para no querer acordarse. Fueron miedos, bronca, ira y esa necesidad de justicia que hasta el día de hoy esperamos. Él está preso pero creo que hay mucho más por investigar, hay niños que no han declarado, pruebas que quedaron pendientes por resolver. La búsqueda de justicia desde el día uno nos está moviendo”, manifestó la mujer.

Por estos días, no hay mayores novedades. Chaves fue procesado y detenido el 15 de marzo por abuso sexual simple agravado en perjuicio de 4 nenes, y por corrupción de menores calificado, respecto de un menor. Aún permanece en la Penitenciaría de San Luis. 

“Entendemos que hay un tiempo para que los niños hablen pero nuestros tiempos no son los mismos que los de la Justicia. Los padres tenemos la misma necesidad, algunos lo expresan de una manera, otros se desesperan, pero nos entendemos y comprendemos. Pensamos que no estaba preparado el Juzgado para contener a tantos padres. Tuvimos una primera reunión con Cuello y teníamos esperanzas que iba a ser más rápido”, consideró el papá.

La mamá dijo que están a la espera de que surjan más pruebas o indicios. “No hubo nada más y ya pasaron casi nueve meses, no hay medidas contundentes. La mayoría de los nenes sigue en tratamiento con psicólogos. Cada papá toma las decisiones que cree pertinentes pero no hay ninguno que no quiera lo mismo: todos buscamos justicia, saber hasta dónde llegó, qué pasó y que él o los responsables tengan su condena. Queremos que se actúe rápido, tener respuestas, saber la verdad pero saber que se hizo todo, que se jueguen todas las cartas. Por ahí es mejor que haya pasado un año,  los chicos han hecho un proceso, a lo mejor ahora les es más fácil ir a una Cámara Gesell. Ojalá antes de fin de año pudiéramos tener alguna novedad”, se ilusionó.

Los tutores dijeron que todavía desconocen el contenido del material allanado en los domicilios del docente de música y del de Catequesis, a quien uno de los nenes señaló como un presunto cómplice pero en el juzgado no surgió sospecha. 
“Los hechos pasaron dentro de un aula y había 30 niños, todos estaban expuestos a esa situación de abuso sexual. Fue una situación traumática porque todos lloraban antes de entrar a clases, no querían ir, decían que tenían dolor de cabeza, se enfermaban, que no habían hecho los deberes, todas excusas para no ingresar. El hecho de extorsionarlos para que no hablen, meterles miedo con canciones horribles ya es un abuso. El derecho al niño fue vulnerado, ya es anecdótico si lo tocó o no”, aseguraron.

Los papás fueron injuriados en las redes sociales donde se publicaron sus nombres y fotos personales. “Eran anónimos e insinuaban que los abusos venían de adentro de la casa. Los ataques salían del colegio”, contaron.


El Poder Judicial no fue el único que actuó tras conocerse lo ocurrido en el primero “B”. A mediados de julio, el Ministerio de Educación tomó intervención en el instituto de la zona Estación después de que un grupo de amigos y familiares, con pancartas y máscaras con el rostro de Chaves, clamaron la inocencia y pidieron la liberación del maestro en la vereda frente al colegio, justo en el horario en el que los niños entraban a clases. 

Dos veedores elaboraron una serie de informes pero tampoco dieron a conocer los resultados.  En el colegio removieron las autoridades, incorporaron un gabinete psicopedagógico que frecuentemente realiza talleres con los tutores y las cámaras de video vigilancia que antes no andaban hoy funcionan correctamente.

El hombre sostuvo que lo ocurrido les cambió la vida “de un día para el otro. Ves distinto muchas cosas. Quedás mal parado porque no estás preparado, te tocan el bien más preciado que son los hijos. Aquel 7 de diciembre de 2017 acudimos a la justicia para llegar a la verdad de lo que estaba pasando con nuestras hijas, para que nos defienda ante un hecho tan difícil de afrontar”.

redaccionradio

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