Carrió renunció a su banca, criticó a Macri pero defendió a Vidal

 Carrió renunció a su banca, criticó a Macri pero defendió a Vidal

Al Presidente lo trató de “egoísta”. Se despachó contra Frigerio, y dijo que le hará juicio a Faurie y a Garavano.

Cuestionó a Frigerio y le hará juicio a dos ministros. Su banca queda para una dirigente macrista.

La renuncia de Elisa Carrió a su banca como diputada comenzó a ser procesada desde el lunes a la noche por sus principales dirigentes y colaboradores. Lo comunicó oficialmente en la reunión que mantuvieron en su casa de Exaltación de la Cruz. Allí planteó sus razones, escuchó a su tropa y dejó en claro que era una decisión irreversible. Pero en el Gobierno se terminaron de convencer que aquella amenaza de “dejar la política”, esta vez iba en serio cuando trascendió públicamente la imagen de la carta que envió al Congreso, en la que elevó la renuncia “irrevocable” a su banca desde marzo de 2020 (ver aparte).

Es que, en su paso por la mesa política, fiel a su estilo Carrió había apuntado a varios frentes, incluido el Presidente; y más de uno de los presentes dudó del sentido de su frase.

La única que salió ilesa en el cónclave, en el que la líder cívica dijo lo que quería decir y se retiró, fue María Eugenia Vidal, en medio de su enfrentamiento con el jefe de Gabinete, Marcos Peña. La diputada no quiere saber nada con las críticas que escuchó contra la gobernadora, no sólo desde la oposición, sino entre oficialistas; y sostuvo que hizo un “trabajo excelente en la Provincia”.

Al jefe de Estado aprovechó ahí para pasarle una factura: cuentan distintos interlocutores presentes en la cita, que lo acusó de haber sido “egoísta” durante la marcha del millón. ¿Los motivos? Lilita se enojó porque -entiende- la gobernadora no fue invitada al palco y a subir al escenario junto a Macri. Y tampoco le gustó haberse quedado afuera del acto: cuando se aprestaba a ir hacia el Obelisco, la custodia le dijo que no iba a llegar por la gran cantidad de gente.

Pero el principal blanco de Carrió en la reunión volvió a ser el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Ante el ex vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, su amigo personal y otrora rival del funcionario político, lanzó: “No es personal, me parecés una buena persona, pero por tu culpa perdimos”. Fue su reedición de las críticas que ya le había propinado tras las PASO, y que el propio Presidente se encargó de rechazar, por la estrategia de Frigerio hacia los gobernadores. “El hizo lo que le pedí yo”, reiteró Macri en defensa de su soldado.

Frigerio también esbozó una defensa, al apuntarle a Carrió que “ahora se ganó en varios lugares”, pero ella volvió a la carga: “Bueno, pero en las PASO, sí”, retrucó, ante la incomodidad de los radicales Gerardo Morales, Mario Negri, Gustavo Valdés, la ministra Patricia Bullrich; los senadores Federico Pinedo y Miguel Pichetto.

Aunque con tono constructivo y conciliador, Pichetto no se quedó ca

llado y expuso que en toda la campaña Frigerio lo acompañó al interior. Macri optó por dejar pasar el tema.

En la arremetida contra Frigerio, Carrió planteó dudas sobre el rol que cumpliría la consultora “Economía & Regiones”, fundada por el ministro, en el vínculo con las provincias opositores. Frigerio respondió que cedió su lugar allí “hace muchos años”.

Antes de retirarse, Carrió hizo un anuncio, “para que después nadie se enoje” de que no avisó: dijo que va “a llevar a la Justicia a (Jorge) Faurie ya otro ministro”. Nadie dudó que se refería, en el segundo caso, a Germán Gara

vano (Justicia), otro de sus apuntados, desde que le objetó no haber apelado el sobreseimiento de dos ex fiscales acusados de encubrimiento en la causa AMIA. Pero los presentes no entendieron el encono con el canciller.

Según pudo saber Clarín, lo res

ponsabiliza por la difusión de una noticia que aseguraba que Enrique Santos, hijo de Carrió, había sido detenido en México por una supuesta causa de drogas y armas.

Faurie, uno de los pocos que no tiene rivales en el Gabinete, quedó bajo la sospecha de la diputada porque la llamó el 13 de marzo, antes de que circularan esos rumores, notificándola de que Santos, que vive en México, había sido detenido. Pero Carrió corroboró con su hijo que no había sido así. Desde Cancillería adjudicaron el error a Interpol, algo que no termina de convencer a la diputada.

Por esta fiereza que mostró en la reunión, creen en el Gobierno, no se trata de una despedida de Carrió, sino de un hasta luego.

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