Caso Brenda: testigos narran agresiones de Juan Murúa

 Caso Brenda: testigos narran agresiones de Juan Murúa

 

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Uno era compañero de trabajo del acusado. La otra, una empleada de la Municipalidad, de donde él robó un tractor.

En la única pero extensa audiencia celebrada hasta el momento en el juicio a Juan José Murúa por el asesinato de Brenda Jimena Arias declararon dos vecinos de Villa del Carmen que aseguraron haber conocido de cerca la agresividad del acusado. Uno declaró que Murúa lo atacó en la avícola donde trabajaban. La otra, una empleada municipal, contó que fue increpada por el acusado después de que ella llamó a la Policía porque él había robado un tractor de la Municipalidad. También dio testimonio una joven que afirmó haber sido acosada por Murúa.

Carlos Pérez ha sido empleado, al igual que Murúa, de una de las dos avícolas que hay en la zona. Quizás porque es un hombre mayor, han pasado ya algunos años del hecho que expuso y puede haber estado un tanto nervioso por la novedad de estar sentado ante un tribunal, Pérez dijo, inicialmente, que no recordaba haber tenido algún inconveniente con el acusado. Pero Piguillem le pidió que hiciera un esfuerzo por recordar.

Finalmente, el hombre confirmó que entre 2011 y 2012 –es decir, tiempo después del homicidio de Brenda, ocurrido el 11 de julio de 2009– tuvo problemas con Murúa en la avícola. Dijo que “siempre lo molestaba”, y que le arrojaba “tierra o lo que tuviera al alcance de la mano”. En la ocasión puntual que evocó, había otros empleados presentes.

Pérez contó que como él le respondió que se dejara de molestar, Murúa tomó un hierro de un metro de largo con un gancho, con el que le pegó, y que él, para defenderse, agarró un palo. Producto de esa agresión, quedó con algunas lesiones y moretones y con la remera rota. Pérez habló con un empleado de mayor jerarquía, quien le aconsejó que hiciera la denuncia. Y lo hizo.

El testigo dijo, además, que sabía que Murúa había tenido problemas con otro compañero de Villa Mercedes al que le decían “Reloco”, del que no sabe el nombre y el apellido. “Conmigo sí, con el resto no sé”, contestó cuando le preguntaron si Murúa era violento.

Pérez no recordaba haber visto a Murúa con un arma de fuego. Pero sí que le había llegado el rumor de que llevaba habitualmente una carabina en el auto. También, que había escuchado el comentario de que el propio acusado habría contado que en una ocasión había encontrado tres perros abandonados en la ruta, que se bajó del vehículo, sacó el arma y mató a uno y se llevó a los otros dos.

Otro testigo que declaró inmediatamente después de Pérez confirmó que supo del inconveniente que comenzó por la broma pesada jugada por Murúa. Dijo no saber si el supuesto homicida de Brenda tenía conductas violentas con otros compañeros y si portaba armas. Pero indicó que la empresa “tomó medidas por esos actos”, en referencia a que, después de ese evento, Murúa fue despedido.

María del Carmen Portela explicó que el día que tuvo el encontronazo con Murúa ella había quedado provisoriamente a cargo de la intendencia de Villa del Carmen, por ausencia del intendente. Conocía a Murúa, pero no había tenido mayor trato con él. El acusado “sacó prestado el tractor (de un predio municipal), sin permiso”, narró. Ella llamó a la Policía, quien la acompañó hasta el domicilio de Murúa –él residía con su familia en Boca del Río, un paraje situado siete kilómetros al sur de Villa del Carmen–, para pedirle que devolviera la máquina.

En ese momento, relató la empleada, el hombre se mostró tranquilo. Nada dijo. Es que ella estaba acompañada por los efectivos.

Pero después, Murúa se presentó en su casa “y demostró violencia”. “Me dijo tanto, que ya ni me acuerdo”, expresó. “En un momento, me quedé paralizada. No sé reaccionar ante un violento (…) Hice la denuncia y no supe más nada”, indicó la vecina.

Está previsto que el debate continúe este miércoles, según informó una fuente de la Cámara de Concarán.

redaccionradio

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