18/05/2024 3:44 AM

Diez años de cárcel para un pastor que violó a una hija adoptiva

Los ataques sexuales comenzaron cuando la víctima tenía 11 años y ocurrieron en varias ocasiones.

A poco de cumplirse cuatro años de la denuncia en su contra, R.S. finalmente fue condenado por violar en reiteradas oportunidades a R.O., la chica a quien había criado como si fuera su hija. El hombre, quien cometió tales ataques sexuales mientras se desempeñaba como pastor evangélico, fue sentenciado a diez años de cárcel.

El hombre de 65 años no fue juzgado a través del clásico debate oral en el que ventilan pruebas y declaran testigos, sino que fue mediante un juicio abreviado. En dicho procedimiento, la fiscalía y la defensa acordaron que el acusado admitiría su responsabilidad en el delito a cambio de someterse a una pena de diez años de prisión.

R.S. reconoció, entonces, ante los jueces Adriana Karina Lucero Alfonso, Hugo Guillermo Saá Petrino y José Luis Flores, ser responsable de “Abuso sexual con acceso carnal agravado por encontrarse el mismo encargado de la guarda y en orden a la situación de convivencia preexistente”.

La denunciante, quien es parte de una fundación que desarrolla actividades socioeducativas en distintos ámbitos, y la mujer que está a cargo de la guarda de la víctima desde que los ultrajes fueron denunciados, quien de alguna manera se ha convertido en una especie de hermana para la damnificada, están conformes con el veredicto, porque R.O. lo único que quería era que le creyeran, pero temía que no lo hicieran porque anteriormente el acusado había sido denunciado por otro abuso y de esa causa lo sobreseyeron. “Más allá de la cantidad de años de condena, fueran nueve o diez, eso no importa; lo que importa es que hubo justicia, porque le creyeron a R. y para ella eso fue buenísimo”, expresó la denunciante.

El expastor fue denunciado el 23 de diciembre de 2019. La mujer que luego asumió el rol de denunciante estuvo al frente de una charla que le dio a un grupo de chicos, entre quienes estaba la víctima. Y fue justamente después de esa charla cuando, en un diálogo que tuvieron a solas la denunciante y R.O., la adolescente le contó, con mucha angustia y entre lágrimas, que su papá —tal como lo llamaba y consideraba— había abusado de ella.

La víctima habló en Cámara Gesell y una pediatra confirmó sus signos de acceso carnal.

Los ultrajes empezaron cuando la chica tenía 11 años. R.O. le preguntaba al pastor por qué le hacía eso. Ella no entendía lo que pasaba, pero nunca se animó a decirle nada a nadie antes porque tenía miedo y sentía vergüenza.

En un principio fueron manoseos, pero luego el acusado entraba al baño mientras la chica se bañaba y le decía que lo mirara y lo tocara.

Los abusos ocurrieron cuando la madre de la víctima no estaba en la casa, en las numerosas oportunidades que la mujer estuvo internada por sus operaciones. También sucedieron la vez que la mamá de la nena viajó a Chile y R.O. quedó al cuidado del pastor.

El hombre fue detenido, imputado y enviado preventivamente al Penal en febrero de 2021. Para ese entonces, la víctima ya había contado todo lo que sufrió en dos audiencias de Cámara Gesell y una pediatra del Poder Judicial había confirmado que tenía signos de acceso carnal de vieja data.

 El Diario de la República

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