El bebé que no es noticia

 El bebé que no es noticia

Los debates en nuestra Redacción se suceden diariamente, en diferentes horarios y con variado tenor. La mayoría de ellos son enriquecedores y generalmente tienen como fin último encontrar las mejores palabras e imágenes para presentar nuestras noticias. Los protagonistas de las disquisiciones varían de acuerdo al tema en cuestión y muchas veces nos divertimos, otras nos enfurecemos cuando vemos errores que no advertimos previamente y algunas más hasta nos enfrentamos.

Hace un año exactamente, una noticia que llegó de Guatemala avergonzó a las y los periodistas de esta Redacción. Por eso, días atrás, nos replanteamos la agenda de este 1º de enero. En Guatemala un video mostraba el conteo regresivo, gritos, cámaras de celulares y el personal sanitario vivando el primer parto del año en la maternidad Roosevelt. En el medio, el cuerpo de la madre, convaleciente, aturdida, y un bebé que veía por primera vez la luz entre alaridos.

Aquel hecho de lisa y llana violencia obstétrica nos llevó al debate nuevamente a editores y periodistas. Porque conocer quién es el primer bebé del año es una costumbre arraigada, profundamente tradicional. Y debatimos si debíamos publicarla o no. De qué manera transmitirla. Asegurarnos que las mamás habían sido respetadas, en sus decisiones, en sus tiempos, en sus dolores. Que no se apuró el parto, que tampoco se lo retrasó. En definitiva, que no habían sido violentadas.

El debate nos llevó a opiniones diversas y a indagar normas, leyes y hasta maneras de parir. Recordamos a colegas que aconsejaban no difundir y a profesionales de la medicina que decían que el acto de parir no tenía por qué ser público.

Las periodistas charlamos, pensamos, propusimos diferentes alternativas. Nos sabemos en permanente deconstrucción, como mujeres y como comunicadoras. Al promediar el debate, una colega acotó: “Tenemos también que deconstruir a nuestros lectores”. Y ese era uno de los puntos más difíciles. Porque sabemos que hoy, como hace cinco décadas, quienes nos leen buscarán en nuestras páginas el nombre del primer bebé del año. Buscarán su historia, saber dónde nació y quién es su madre. Pero no. No lo encontrarán en nuestro papel ni en nuestra web. Porque decidimos que ya ese hecho no es noticia para El Diario de la República. Porque respetamos ese acto íntimo de la mujer con su bebé.

No fue una decisión tomada rápidamente, la pensamos y sabemos que estamos dando un giro enorme. Las mujeres de la Redacción que participamos del debate, acompañadas por la directora general, estamos muy convencidas y, sobre todo, muy orgullosas de este paso. Y sabemos que muchos de nuestros colegas varones piensan desde el primer momento igual que nosotras.

Por muchas maternidades solo deseadas en este 2020.

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