29/05/2024 12:24 AM

El cierre abrupto de las inscripciones en el ISSP ha generado una profunda indignación entre los interesados

Aspirantes resaltaron su bronca y decepción porque este año no podrán ingresar a la institución.

Desazón, tristeza, incertidumbre, frustración. Así se sienten decenas de chicas y chicos que soñaban con ingresar al Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP) “Coronel Juan Pascual Pringles”. Y es que ser Policía no es una decisión, es una vocación que nace en lo más profundo del corazón. Demanda disciplina, esmero, valor, coraje, subordinación, amor por la Patria y servicio a la comunidad. Pero aunque en estos jóvenes es efervescente la gloria de sus anhelos, todo se ve apagado por la medida del Gobierno de Claudio Poggi, que quebró con las incorporaciones.

El Diario de la República dialogó con algunos jóvenes que fueron alcanzados por esta medida inentendible. De acuerdo a lo que remarcaron, directivos de la institución les indicaron que en 2025 podrán ingresar para estudiar alguna de las tecnicaturas. Aunque oficialmente, no trascendió información precisa. De hecho, la propia ministra de Seguridad, Nancy Sosa, no ha confirmado fehacientemente una apertura para el próximo año, todo está sujeto a evaluación.

“Tengo un gran disgusto porque no voy a poder empezar a estudiar este año, era mi sueño y ahora va a quedar postergado”, resaltó con bronca María José, de 20 años, quien trabaja en un comercio. Y el dolor generalizado no es en vano. Muchos perdieron trabajos para ir en busca del ingreso, hay mamás solteras que querían dar su sacrificio para una vida mejor, todos en sus realidades dieron una entrega total para sus esperanzas.

La joven dijo que ayer a la mañana se enteró de la noticia por las repercusiones que hubo en los medios y por un correo electrónico que le enviaron desde el establecimiento. “Me dio mucha indignación, estuve casi todo el año preparándome para rendir y estudiaba de noche. Tuve que dejar el trabajo para poder presentarme a rendir y luego al examen físico”, contó.

“Este año, al no poder estudiar, voy a tener que recuperar mi tiempo y dinero trabajando y tal vez haga algún curso. La verdad que más de uno tenemos bronca porque nuestras familias estaban muy ilusionadas como nosotros cuando aparecimos en los listados, más de una mamá o papá quería saber cuándo comenzábamos”, relató angustiada.

Hernán es otro de los aspirantes que está molesto por lo que sucedió en el ISSP. “Tengo mucha indignación y malestar, estaba ilusionado con entrar. Es como un año perdido”, señaló el muchacho de 24 años.

Además del tiempo que perdió para dedicar largas horas de estudio, surgieron otros gastos como los exámenes médicos que hay que presentar para la parte física. “Hay chicos del interior que si no tenían alguna obra social, debían concurrir a un privado para hacerse algún estudio”, detalló.

Malena, una chica de 22 años, mostró su rabia: “Estaba muy entusiasmada por empezar este año a estudiar, me inscribí en una carrera de tecnicatura que tiene tres años de duración, ahora voy a comenzar en el 2025 y es como que perdí un año en mi vida y nadie me lo devolverá, es como que tengo una mezcla de decepción, indignación y bronca, de todo un poco”.

“Nos quisieron llevar tranquilidad con esa respuesta de que en 2025 entraremos nosotros. La verdad que nos tenemos que conformar con lo que nos dijeron, era eso o nada, las clases no empiezan y está claro”, lamentó.

Los aspirantes, el año pasado, debieron rendir cuatro materias: Derecho, Historia, Geografía y Lengua. Luego se presentaron al examen físico. “Después, de acuerdo a una orden de mérito, se realizó el listado de los ingresantes. Para este año son unos 220, que según los directivos es la lista que va a ingresar en 2025”, precisó Malena.

Suspensión

Si bien se obstaculizó por completo el ingreso a los aspirantes, bajo excusas que aducen problemas edilicios, lo cierto es que los alumnos de segundo y tercer año sí continuarán su cursada. Son 125 personas las que tendrán la oportunidad de continuar sus estudios, de acuerdo a lo que confirmaron desde el Ministerio de Seguridad.

“Vamos a tener que reacomodar en la denominada Escuela Superior, dado que es el edificio que está en mejores condiciones”, justificó la ministra Sosa.

Es en este punto de inflexión donde no se llega a comprender el panorama. Porque por un lado, el Gobierno priva el ingreso de nuevos estudiantes por “problemas edilicios”, trasladará al resto de los alumnos a un espacio más óptimo, pero al mismo tiempo traerán a la Gendarmería para que concreten acciones de diversa índole.

Vale preguntarse: ¿cuánto deberán gastar en el arribo de la Fuerza nacional? ¿Habrá gastos de alquileres, movilidad, viáticos? ¿Quién se hará cargo?

Por ahora, la única certeza es el anhelo frustrado de tantas vocaciones a las que les queda un sabor agrio en el esplendor de la juventud. Una verdadera pena que empaña las virtudes de tantas chicas y chicos por meros caprichos tendenciosos.

El Diario de la República

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