El control nuclear, en manos argentinas

 El control nuclear, en manos argentinas

RAFAEL GROSSI

Por primera vez un latinoamericano dirigirá la Organización Internacional de Energía Atómica.

El argentino Rafael Grossi, actual embajador del país en Austria, fue elegido ayer como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, que tiene entre sus principales actividades el control de las actividades nucleares de Irán, informó el embajador francés ante la ONU en Viena. El OIEA es un organismo de gran peso internacional, encargado de monitorear el uso pacífico de la energía nuclear en todo el mundo, y que ha jugado un papel fundamental en la implementación del acuerdo nuclear con Irán de 2015.

Grossi ocupará el lugar del japonés Yukiya Amano, quién era el titular de la OEIA hasta su fallecimiento. Se impuso al otro candidato, el rumano Cornel Feruta, al lograr 24 votos de los 35 Estados que forman la Junta de Gobernadores de la agencia nuclear de la ONU. Se trata del primer latinoamericano en llegar a ese cargo.

“Mi prioridad inmediata será atender la negociación con Irán que como se sabe es algo que está en curso”, le dijo ayer a Clarín a través de un diálogo telefónico. Grossi reside en Viena. “El acuerdo de 2015 se encuentra en entredicho desde la decisión del gobierno de los Estados Unidos de retirarse del mismo. También Irán ha tomado medidas unilaterales negando partes del acuerdo”.

El diplomático argentino fue quien, en 2017, advirtió al Ministerio de Defensa que se había registrado una “anomalía hidroacústica” tras la desaparición del submarino ARA San Juan, y el primero que habló de una implosión en la misma zona que desapareció. La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTBTO) le había manifestado una explosión en la zona en la que se buscaba al submarino ARA San Juan y sus 44 tripulantes, donde de hecho, a tan sólo 15 kilómetros se lo encontró en el fondo del mar al año siguiente. Grossi aportó las primeras pruebas que luego confirmaron lo ocurrido a la nave.

Nacido en el barrio de Almagro hace 58 años, Grossi integró la primera camada de diplomáticos recibidos en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación de esta última democracia es Embajador en Austria y Representante Permanente ante los Organismos Internacionales, con sede en Viena. Empezó su carrera como discípulo del fallecido embajador y titular de la Dirección de Asuntos Nucleares (DIGAN) de la Cancillería, Adolfo Saracho. Y había sido elegido para presidir en 2020 la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Fue presidente del Grupo de Países Suministradores Nucleares (NSG) por dos periodos (2014 a 2016) y facilitador para la cuestión del ingreso de la India y Pakistán al NSG. Fue presidente de la Conferencia Diplomática de la Convención sobre Seguridad Nuclear y Director General Adjunto de la OIEA Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.

Grossi explicó que además de Irán tendrá otras prioridades en su agenda. Mencionó “el manejo de la energía nuclear con fines pacíficos, con la contribución de la energía nuclear en el escenario actual de cambio climático, la contribución de la medicina y la radioterapia en países en vía de desarrollo. Es un programa vastísimo que pienso llevar adelante ni bien asuma”.

El argentino consideró que su designación ha sido “un triunfo es de la Argentina”. Y agregó que “tiene que ver con los logros del sector nuclear argentino por más de 60 años, y de la diplomacia nuclear argentina. Dicho esto, yo tengo un profundo agradecimiento con el presidente Mauricio Macri, quien decidió presentar mi candidatura e impulsarla y al canciller Jorge Faurie, que con el equipo en el exterior (se refiere por ejemplo a los embajadores Martín García Moritán, en la ONU, Diego Guelar, en China, y Mariano Caucino, en Israel, entre otros) hicimos una campaña muy eficaz. No era fácil. Había cuatro candidatos y logramos ir venciéndolos uno a uno hasta quedar cara a cara con el director general interino (se refiere a su máximo rival, el rumano Cornel Feruta). Para cualquiera que esté familiarizado con un organismo internacional sabe que eso es un desafío porque era un director interino actuante con todo el manejo de la institución. Y sin embargo, montamos una campaña eficaz que convenció y logramos convencer por más de los dos tercios que eran necesarios”.

-¿Qué lugar nuclear ocupa la Argentina?

La Argentina tiene un papel muy especial para jugar, individualmente, y con su socio principal en materia nuclear, Brasil. Además es uno de los pocos países del hemisferio sur que ha elegido tener un perfil activo de su política nuclear activo. Pero también ha elegido tener un perfil exportador importante. Nosotros, a través de Invap, de la Comisión Nacional de Energía Atómica y de las empresas vinculadas, tenemos excelentísimas capacidades de exportación probadas, como las exportaciones a Argelia, Egipto, Perú, Australia, Arabia Saudita y recientemente a Países Bajos. De modo tal que la Argentina es un país con perfil mediano, con un sector nuclear no dominante pero con una cierta proyección internacional. 

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