Incumplimiento de cuidados frente al coronavirus, una constante en el centro de San Luis

 Incumplimiento de cuidados frente al coronavirus, una constante en el centro de San Luis

No hay distanciamiento, falta alcohol y muchos no usan tapabocas; sobre todo en tiendas de ropa, bares y cafés. En menos de la mitad de los comercios toman correctamente los datos de trazabilidad.

La segunda ola ya es una realidad, pero los cuidados de la comunidad no se sostienen. Durante un recorrido por el centro de la ciudad capital, periodistas de El Diario constataron una serie de incumplimientos a los protocolos. Las faltas son, mayoritariamente, llevadas a cabo por la comunidad, mientras que los empleados y dueños de locales prestan mayor atención a su cumplimiento. Las sillas y mesas que ocupan la peatonal Rivadavia están separadas por unos escasos centímetros (la distancia mínima establecida por protocolo es de un metro entre los respaldos). Las filas en las veredas de los locales son un signo de que la capacidad máxima se respeta, pero la distancia entre quienes esperan no llega a superar el metro en promedio. “La gente no respeta, se meten adelante y así es complicado guardar distancia”, manifestó Dora, una mujer que esperaba ingresar a un local de venta de indumentaria sobre la peatonal Rivadavia. Además, en la mayoría de las mesas de los cafés del centro puntano y de la avenida Illia no hay disponibles envases con alcohol en gel. En un caso, había un solo envase de alcohol para ocho mesas. Otro comportamiento observado es el de las personas que circulan sin tapabocas y se lo colocan al momento de ingresar a algún local. El protocolo indica que la “obligación del uso de tapabocas es una medida establecida en el DECNU-2020-520-APN-PTE Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio” para “todos los ciudadanos que circulen dentro de la provincia de San Luis y quienes concurran a lugares públicos y/o privados”. Las personas no respetan la distancia mínima de 2 metros al hacer fila de espera. Es que “si hay mucho lugar, los vivos se meten y saltean espacios”, dijo Dora, una vecina que aguardaba para entrar a un local.La aplicación Trazar es utilizada en poco menos de la mitad de los locales que los periodistas de El Diario recorrieron: solo en nueve locales de 20 (de diferentes rubros) los datos de trazabilidad eran registrados. En los supermercados y casas de indumentaria de firmas conocidas y con locales de gran superficie, el cumplimiento de ese control es más estricto. Los datos de trazabilidad se obtienen ni bien el cliente ingresa al local y en el mismo momento se le ofrece alcohol reducido al 70%. Pero la situación es distinta en cafés, kioscos o almacenes. “Solo toman la trazabilidad si se paga con débito o crédito, pero si se paga en efectivo no”, precisó Eduardo, un cliente asiduo de un mercadito situado en avenida Italia y Ejército de los Andes. El acceso a cajeros electrónicos mostró un panorama más organizado. En los portales de entrada a las entidades bancarias dos personas de Seguridad Comunitaria coordinan las filas y desinfectan las manos de quienes concurren a utilizar las máquinas. “Controlamos que haya espacio, a veces la gente se enoja cuando se le pide más distancia”, explicó Bruno, encargado de controlar el cajero automático de la entidad bancaria ubicada en San Martín pasando Pedernera. Los incumplimientos se observan también en otros espacios. En la Estación de Interconexión Regional de Ómnibus (Ediro) al día de hoy no se lleva a cabo la trazabilidad al momento de ingresar, ya sea para realizar trámites bancarios o visitar los locales comerciales, que se realizaba cuando fue reabierto ese espacio. Diario La República

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