21/05/2024 11:31 PM

La golpearon brutalmente y pide que el agresor esté preso

María Fernanda Damico fue golpeada en todo el cuerpo. Los moretones que tiene en piernas, brazos, hombros, pecho y en el rostro dan cuenta de ello. También sus derrames oculares y los grandes hematomas en sus brazos, porque estuvo atada más de tres horas con los cordones de unas de sus zapatillas. Pero hay otra cosa que tiene, mayor a todo eso: miedo, mucho miedo, ya que la persona a la que ella señala como su agresor fue liberado por la Policía este miércoles. No obstante, las autoridades dicen que la investigación no se cerró.

Damico, de 48 años, fue atacada la noche del lunes en su departamento de calle Caseros, entre Ejército de los Andes y avenida España. Temprano a la tarde, denunció, vio a un vecino suyo junto a una joven que también sería vecina y a otro hombre al que no conoce. Ella había estado hablando por teléfono sobre un viaje que iba a hacer ese día, pero la presencia del grupo frente a su vivienda la hizo sospechar y prefirió quedarse.

Horas más tarde despertó de una siesta porque alguien golpeaba a la puerta. Era la chica que había visto más temprano, junto a otra. La mujer dijo sentirse algo descompensada y sospecha que pudieron darle alguna sustancia para adormecerla. Pero el calvario comenzó a las 22:45, dijo.

El amigo de su vecino, al que también había visto, le pidió un cigarrillo al pasar y ella se lo negó. Momentos después, esa persona volvió con dos cajas de vino y un atado de cigarros y se metió a su casa, aprovechando que ella había salido a tirar la basura. Quería tomar algo, le dijo, pero la víctima se negó otra vez y el hombre de inmediato la golpeó en el rostro, la tumbó al piso, cerró la puerta desde adentro y comenzó a amenazarla.

El agresor le pidió unas zapatillas, que ella creyó iba a robarse, pero él le sacó los cordones, la ató de pies y manos, la amordazó, tapó con una colcha y comenzó a torturarla diciendo que iba a matarla y violarla. Ayer, en diálogo con El Diario, Damico aseguró que no fue ultrajada, pero sí abusada.

La brutal agresión, dijo, le provocó varios desmayos. Al salir de uno de ellos, cerca de las dos de la madrugada del martes, notó que el atacante ya no estaba, logró sacarse las ataduras y salió a la calle a pedir auxilio.

En paralelo, una persona que vio a un hombre queriendo robar una rueda de auto llamó al 911 y un patrullero interceptó al sospechoso en Almirante Brown y Caseros, muy cerca de lo de Damico. Esa persona resultó ser Luis Maximiliano Ojeda Díaz, de 33 años, que trató de descartarse de un televisor y una valija con ropa y utensilios propiedad de la mujer.

Los efectivos de la Comisaría 6ª lo detuvieron y labraron un sumario por “robo simple en grado de tentativa”. El miércoles, Ojeda Díaz fue conducido a una audiencia de formulación de cargos y luego liberado porque la imputación es por un delito menor.

Desesperada y sin entender cómo podía volver a la calle la persona que la sometió por horas, una fuente del juzgado le comentó que la Policía no incluyó ni documentó debidamente sus lesiones en el expediente, para al menos agravar la carátula.

“Tomamos conocimiento de que habrían ocurrido más hechos de los que ella relató en primera instancia, porque seguramente estaba en estado de shock. Así que la trajimos de forma inmediata a la fiscalía y la pude ver personalmente. La entrevistamos y solicitamos un informe médico forense oficial, porque era muy escueto el informe de lesiones policial”, comentó anoche el fiscal de Instrucción 3, Esteban Roche.

Una fuente de la oficina judicial de la Comisaría 6ª confirmó la liberación del sospechoso, pero prefirió no dar datos de la investigación “para no entorpecer medidas futuras”, adujo. En consonancia, Roche dijo que “estamos profundizando la investigación”.

“A mí lo que me hicieron fue matarme en vida. Minuto a minuto de todo el tiempo que este monstruo me tuvo secuestrada. ¿Qué hago yo con él libre? ¿Cómo puedo vivir con este miedo de que vuelva a vengarse, a terminar lo que empezó? Porque sin duda lo que quería era matarme”, sostuvo la mujer, que está desfigurada.

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